El encuentro de Tomelloso ha sido mucho más que una reunión de viejos amigos setentones, que comparten anécdotas de juventud

Un grupo de soldados y suboficiales veteranos del Sáhara español (África Occidental Española), se han reunido en un emotivo encuentro en la localidad manchega de Tomelloso. La treintena de asistentes, todos ellos condecorados con la Medalla del Sáhara (incluido quien esto escribe), estuvieron destinados en la mili obligatoria allá en el BIR No. 1 (Batallón de Instrucción de Reclutas) de Cabeza de Playa (El Aaiún) entre los años 1970-1975. Luego, algo más tarde, durante La Marcha Verde, convocada por Hassán II el 6/11/1975, 350.000 civiles marroquíes entraron al entonces Sáhara español, con el fin de forzar a España a ceder la soberanía de la región. Consecuentemente, se acordó la salida de España del territorio.

El emotivo encuentro ha servido para recordar momentos difíciles en el desierto, de una juventud ya desvanecida, y desde luego para reforzar los lazos de amistad personal y familiar, y de absoluta lealtad al Estado español. Hay una hermosa simetría en el hecho de que un grupo de hombres que sirvieron en el desierto, se haya reunido precisamente en Tomelloso. El bombo tomellosero -al igual que los campamentos del BIR en Cabeza de Playa-, representa el triunfo de la voluntad humana sobre un entorno exigente. Ver a estos veteranos del Sáhara admirar la obra de los antiguos agricultores, es ver a dos mundos de sacrificio darse la mano.

El encuentro demostró que la lealtad y el compañerismo no son conceptos abstractos ni solemnes que se guardan en un cajón; se celebra la mesa, se canta a pleno pulmón y se comparte con la familia. Al final, estos veteranos nos han regalado una lección: no importa cuánta arena sople el viento siroco sahariano de la historia sobre el pasado… la verdadera amistad y el orgullo de haber servido a una nación, siempre encuentran un lugar donde florecer y cantar.

Crónica de una lealtad intacta

Los veteranos del Sáhara se abrazaron en Tomelloso.La llanura manchega, con su horizonte infinito y su sol implacable, se convirtió por un día en el escenario perfecto para evocar otro desierto, uno más lejano, más hostil y profundamente marcado en el alma de toda una generación. La localidad de Tomelloso acogió un emotivo encuentro de un grupo de soldados y suboficiales veteranos, que cumplieron su servicio militar obligatorio en el antiguo Sáhara Español (entonces llamado África Occidental Española).

El encuentro sirvió para rememorar la dureza de la vida en el desierto: las marchas bajo el sol abrasador, la comida cuartelera, la nostalgia de la península y la constante tensión de un territorio que, a medida que avanzaba la década de los 70, se volvía cada vez más inestable. Hombres que hoy peinan canas, pero que mantienen intacta la mirada de los reclutas que un día fueron, se reunieron para fundirse en abrazos, compartir mesa y, sobre todo, rescatar del olvido los recuerdos de una juventud entregada al servicio de su país.

El BIR Número 1, escenario de la memoria

Todos los asistentes compartían un cordón umbilical histórico y geográfico muy concreto: el BIR (Batallón de Instrucción de Reclutas) N.º 1 de Cabeza de Playa, situado a las afueras de El Aaiún. Hasta 1975, ese rincón de arena y viento fue la puerta de entrada para miles de jóvenes españoles que, despojados de sus ropas civiles, se convirtieron de la noche a la mañana en los custodios de la última provincia española en África. «Allí aprendimos lo que era la sed, el siroco y la distancia, pero también descubrimos el verdadero significado de la palabra compañerismo», recordaba uno de los asistentes con los ojos empañados…

1975: El año de la incertidumbre y el adiós

El clímax de los recuerdos se centró de forma inevitable en el convulso otoño de 1975. Los veteranos rememoraron cómo vivieron en primera línea la presión de la Marcha Verde en noviembre de aquel año, un pulso geopolítico que coincidió con la agonía del general Franco. Aquel trozo de historia patria concluyó con los Acuerdos de Madrid y la posterior evacuación y salida de España del territorio. Para estos soldados, abandonar la tierra que habían defendido, y ver arriar la bandera española, fue un amargo trago que, más de medio siglo después, sigue doliendo… Sin embargo, ayer en Tomelloso no hubo espacio para el rencor, sino para el orgullo del deber cumplido.

HONOR VIGENTE Y LEALTAD SILENCIOSA

El encuentro de Tomelloso es mucho más que una reunión de viejos amigos setentones, que comparten anécdotas de juventud… Es el testimonio vivo de una España que a menudo parece olvidada en los libros de texto modernos: la de los jóvenes que, sin elegirlo, cumplieron con su deber ciudadano en las condiciones más extremas. Lo que verdaderamente estremece y dignifica a este grupo de veteranos, es la absoluta lealtad al Estado español que siguen profesando. A pesar del paso del tiempo, de los vaivenes políticos y del complejo desenlace histórico del Sáhara Occidental, estos hombres no guardan reproches.

Su lealtad no era a un gobierno ni a una coyuntura política; era, y sigue siendo, una lealtad a España y a sus compañeros de armas.

  • Lazos inquebrantables: Las familias de los veteranos presentes en el acto, son el reflejo de cómo esa fraternidad nacida en las dunas ha trascendido generaciones.
  • Una juventud desvanecida, un espíritu vivo: El desierto se llevó su juventud, pero les devolvió una madurez forjada en la resiliencia.

En un presente donde los valores de compromiso y sacrificio parecen cotizar a la baja, el abrazo de estos veteranos en el corazón de La Mancha, nos recuerda que el honor y el compañerismo no caducan. Aquellos muchachos que un día marcharon por la arena de Cabeza de Playa demostraron en Tomelloso que, aunque el desierto quede lejos, la hermandad del Sáhara es para siempre.

LA MEDALLA DEL SÁHARA Y SU HERENCIA

La herencia de los hombres que saben de dónde vienen, se condensa en la Medalla del Sáhara, establecida originalmente mediante el Real Decreto 1372/1977, con el objetivo de conmemorar y reconocer la actuación y los servicios prestados por los miembros de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Orden Público y personal civil, durante los momentos más difíciles de la presencia española en dicho territorio. Según la normativa oficial (el Real Decreto de 1977 y las Órdenes Ministeriales posteriores), tienen derecho a solicitarla y portarla las siguientes categorías de personal:

1. Personal Militar (Ejércitos de Tierra, Armada y Aire)

Cualquier militar de carrera o personal que cumpliera allí el servicio militar obligatorio (la «mili»), como es el caso de los reclutas destinados en el BIR N.º 1 de Cabeza de Playa u otras unidades de El Aaiún, Villa Cisneros, Smara, etc., siempre que cumplan una de estas dos condiciones de destino:

  • Zona de Combate: Haber estado destinado o en misión dentro del propio territorio del Sáhara Español.
  • Teatro de Operaciones: Haber prestado servicios directamente vinculados al conflicto desde la Zona de Canarias o unidades de apoyo marítimo y aéreo.

2. Fuerzas de Orden Público

Miembros de la Guardia Civil, de la Policía Territorial del Sáhara, o de las Fuerzas de Policía Armada, que estuvieron desplegados protegiendo el territorio, las fronteras o garantizando el orden en las poblaciones del Sáhara.

3. Personal Civil

Funcionarios de la Administración General del Estado, personal sanitario o civiles que colaboraran directamente con las autoridades militares o gubernamentales, en acciones vinculadas al mantenimiento de la seguridad o en las operaciones de evacuación del territorio.

Las dos modalidades de la Medalla

Dependiendo del riesgo y las circunstancias en las que se prestó el servicio, la medalla cuenta con dos pasadores o cintas diferenciadas:

  • Cinta con los colores nacionales y bordes negros (Zona de Combate / Hechos de armas): Se otorga a quienes participaron directamente en acciones de combate, resultaron heridos, fallecieron en campaña, o estuvieron en primera línea de fuego, frente a los ataques de bandas armadas o las tensiones de la Marcha Verde.
  • Cinta con los colores nacionales y bordes blancos (Teatro de Operaciones / Servicios prestados): Se concede a quienes, aun estando en el territorio o en bases de apoyo de la Zona de Canarias, cumplieron con sus misiones logísticas, de instrucción (como el BIR) o administrativas de forma ejemplar, sin llegar a entrar en fuego directo.

BOMBOS, HISTORIA Y CANTARES

El encuentro en Tomelloso ha servido también para visitar el Museo del Carro y de los Aperos de labranza, con la presencia estelar del bombo construido por Pablo Moreno «Cota» y Eutiquiano Martínez. Una obra magistral, con dos millones de piedras de ley (piedras planas calcáreas extraídas del propio subsuelo de Tomelloso al limpiar las viñas), colocadas una a una de forma concéntrica, y sin emplear ningún tipo de argamasa, yeso o cemento. Puestas ‘mano a mano’ por Pablo Moreno «Cota» y Eutiquiano Martínez. Su construcción comenzó en 1968, y se inauguró oficialmente en 1970 -comenzó a edificarlo «Cota» en 1968, y los trabajos fueron finalizados por Martínez en 1970-, coincidiendo con la creación del propio museo. Es decir, cuando todavía existía nuestra AOE (África Occidental Española).

Esta joya de la arquitectura popular, construida magistralmente piedra sobre piedra ‘en seco’ por los propios agricultores tomelloseros, despertó el asombro de los asistentes. Su perfecta integración en el paisaje recordó a los veteranos que la grandeza, tanto en el desierto como en el campo, nace siempre del esfuerzo humano frente a los elementos. Igualmente han podido admirarse las extraordinarias siluetas de las torres de sus destiladoras de alcohol.

Con el aperitivo en los espléndidos locales del Antiguo Mercado de Abastos (en cuya Plaza se ha levantado un colosal Parque de placas fotovoltaicas, que nutre de energía eléctrica a las dependencias municipales, y además proporciona sombra al viandante), y tras un breve recorrido por la ciudad, llegó la hora del almuerzo en el restaurante Raquel, durante el cual incluso hubo algunos cánticos alegremente acompañados por los asistentes.

De alguna manera, los veteranos del Sáhara conquistaron Tomelloso. Aunque a decir verdad, han sido ellos los conquistados por la capital de la Mancha occidental ciudadrealeña. La jornada de convivencia de los veteranos del Sáhara en Tomelloso no sólo estuvo marcada por la emoción de los recuerdos compartidos… También por un profundo reencuentro con las raíces, la cultura y la gastronomía de la tierra manchega. Los antiguos soldados, cabos, cabos-primero y suboficiales, acostumbrados en su juventud a la inmensidad de las dunas, descubrieron en Tomelloso otra verdad sobrecogedora: la de La Mancha y sus joyas arquitectónicas populares. Conozcamos algo más de estas colecciones.

‘BOMBO’ Y APEROS

Esta “joya arquitectónica” permite a los visitantes entrar en su interior para comprender su estructura bioclimática. En él se aprecian perfectamente:

  • El pesebre para los animales de tiro (mulas).
  • La chimenea o cocina para calentar el rancho de los labradores.
  • Los camastros de piedra y las hornacinas o nichos en la pared para guardar los víveres y utensilios.

La Gran Colección de Carros e Hilas

El grupo quedó fascinado ante la impresionante colección de herramientas, carros y utensilios históricos. El núcleo del edificio principal alberga una impresionante tipología de vehículos de tracción de sangre (tirados por mulas o bueyes) perfectamente restaurados:

  • Las Hilas: Conjuntos completos de arneses, colleras, tiros y frontiles de cuero y esparto finamente labrados, fundamentales para el enganche de los animales.
  • Carros de transporte de uva
  • Galeras y carros de viaje, Tartanas y carricoches.

Los Aperos de Labranza

Esta sección reúne miles de herramientas e instrumentos ordenados de forma cronológica según el ciclo anual del cultivo de la vid y el cereal:

  • Para la preparación de la tierra y siembra
  • Para la poda y cuidado
  • Para la recolección y siega

El Ciclo del Vino y las Cuevas

Dado que Tomelloso creció gracias a la fisonomía de sus famosas cuevas-bodega subterráneas, el museo expone piezas clave de la elaboración vitivinícola tradicional:

  • Prensas de viga y de husillo
  • Tinajas de barro
  • Instrumentos de destilación

Contiene el Museo muchos más utensilios utilizados en el pasado, tanto para la producción de queso, como de uso común en la vida cotidiana y familiar… En resumen, contrastando con la llanura y la horizontalidad de los bombos, el perfil urbano de Tomelloso ofreció al grupo el espectáculo de la verticalidad de sus torres, antiguos faros industriales que rompen el cielo y que atestiguan el rico pasado de las destilerías de la localidad.

Tras nutrir el espíritu con la historia local, llegó el momento del disfrute y la charla distendida. Entre plato y plato de la rica gastronomía local de Casa Raquel, el ambiente se llenó de nostalgia festiva. La timidez dio paso a la alegría y, de manera espontánea, comenzaron a brotar algunos cánticos de los que escuchaban aquellos jóvenes enamorados, en su etapa militar sahariana… Y que fueron alegremente coreados y acompañados por todos los asistentes y sus familias. No podía encontrarse una mejor despedida… Gracias a los organizadores, entre ellos Ángel  y Matías. ¡Hasta la próxima!

Fuente
https://www.lanzadigital.com/provincia/tomelloso/veteranos-del-sahara-se-reunen-en-tomelloso-lealtad-honor-recuerdos-y-bombos-para-un-encuentro-inolvidable/