Saharianos nuevos encuentro sueltos por aquí, menguadas raciones de alfalfa se acercarán a mí boca. Cartones, gorras capadas y nailas de abuelos complementarán raquíticamente mi diario sustento. Después, cargado de pulgas y pertrechos, espoleado sin piedad por el bulto que llevo encima de mi bulto, largos galopes en sus erráticas patrullas..., ¿qué serían sin mí, el rey del desierto? En sus paradas de descanso: ¡búscate la vida, Siroquín! Y este camélido, desamparado y desatendido, se busca la vida; y bien que la encuentra. Muchos palos me han dado donde mis lomos pierden su honesto nombre, a cuenta de perolos enteros de comida que sobradamente han reconfortado mi estómago, mientras los soldados reconocían el paisaje cercano como infantiles guayetes. No me arrepiento de haberme dejado llevar por la nostalgia para volver con mi dueño nómada. Fueron muchos años escuchándole por detrás de mis orejas, él también entendía mis gruñidos. Era tan camélido como yo, o el hombre-camello. Se hacía necesario interpretar adecuadamente su lucidez, que la mayoría de las veces estaba negra y a oscuras como la noche. El desierto no era lo suyo, pero lo llevaba dentro y lo quería. Algunas veces se me saltaban las lágrimas; haciendo un esfuerzo, casi llegaba a comprender a mi dueño. Se encontraba muy lejos de su tribu y de sus amigos; decía que el tiempo en el desierto era muy largo, sin fin, y que le parecía que había nacido allí, que todo le resultaba muy familiar, también que veía infinita su vida entre las dunas. Algunas veces pensé que sólo le faltaba dejar de hablar para ser como yo, pero era un buen nómada, dentro de lo que cabe en él. Cuando se marchó de mi lado, mi ánima quedó herida y triste, mis lágrimas hicieron llorar las dunas que pisaba, la Luna no me sonreía, las estrellas se apagaron, el Sol no amanecía... Cuando nos reencontramos de nuevo en su territorio, la vida renació para nosotros, volvíamos a ser inseparables, y me fui con él a los encuentros con sus amigos de la Mili, que me aprecian tanto como él. Claro, así ha sido de nuevo, ¡búscate la vida, Siroquín! Ellos en lujosos corrales comiendo fresca alfalfa, bebiendo copas en alto de “agua tontona”. Mientras tanto, yo en los jardines que estaban a mi vista podando con mi mejor arma: ¡EL HAMBRE! Siroquín. (J. Muñoz).
Por fin.......asustado me ten?as Siroqu?n, ?D?nde has estado? ?Es que despu?s de tus andanzas por Segovia pari? Siroquina? Pero lo m?s importante es que vuelves con nosotros. Intentar? por todos los medios el llevarte alfalfa de las faldas de pap? Teide a C?rdoba.....espero que sea posible. Gracias por hacerme sonreir Abrazote Chicharrero El Loco de Smara
Hace ya bastantes a?os, all? en un lugar de Sahara, ocurri? un suceso extra?o, que nos volvi? a "tos" majara. El camello Siroquin, vivia en un sinvivir, dia y noche suspirando, en vez de estar patrullando. !Ay que camella tan bella!, la adora cualquier camello. con los labios de grosella, sin una mella y ....que cuello. Esos ojos como estrellas, me tienen loco por ella, esa gracia y ese tipo, me tienen quitado el hipo. Que no hay en el mundo entero, ni en pluton, venus ni marte, camella con mas salero, ni mas gracia ni mas arte. Cuando pasa por mi lado, me pongo muy colorado, y si escucho su murmullo, me atolondro y me aturrullo. ME PARECE COMPA?ERO,QUE ESA ANGUSTIA Y ESA PENA. SE ARREGLAN CON UN PUCHERO Y CON UNA BUENA CENA. Y...?SEGURO COMPA?ERO QUE ES AMOR ESE VACIO INTERIOR? !QUE LA PENA ES MENOS PENA TENIENDO LA TRIPA LLENA!. !Ay que andares tan garbosos!que joroba tan bien puesta!. !Valla ojazos tan hermosos! !Que camella tan apuesta!. Si me habla tartajeo,Si me mira me mareo. Si me roza con su cola, ya no doy yo pie con bola, Y ya ni como ni duermo, y siento frio y calor. Yo creo que estoy enfermo, ?sera gripe o es amor?. En fin me voy a buscarla, me conformo con mirarla. y escuchar su voz melosa; como no tengo otra cosa. Fuente; El Camello Enamorado, teatro en verso. Arreglos cabo Melero
??? Queeeeee... tierrrno.... Siroquin!!! El Maestro Armero, con babas.
Al Cabo Melero. POETA...POETA...POETA... El Maestro Armero .... admirador
A SIROQU?N S?lo pido una explicaci?n....Cuando se localiza usted "bajo la palmera"....?A qu? palmera se refiere?, no es por nada.....no es por nada jajajaja Abrazote D.P.
Hoy es un gran d?a, mi amigo Siroquin, se ha dignado aparecer por esta pagina. Lo suyo es un amor/odio con su "amo" (en realidad el amo es ?l), disfruta con nuestros encuentros, pese a que su "amo" lo deja atado a la palmera m?s proxima, y no te mos quees, Diego, no se refiere a "t?" Palmera, esa es tuya y de nadie m?s... Siroquin bebe los vientos por una Siroquina que conoci? en Toledo, mientras el N?mada estaba de francachela con sus amigotes del Sahara, fue una noche inolvidable de lujuria y placer, el amigo Melero lo describe fielmente, como si el mismo hubiese estado all?, cosa que me sorprende por que yo cre? verlo en la cena, pero en fin con el agua tontona y el cava de Joan, es posible que viese visiones. El Mosquetero Vacil?n
Loco, tambi?n celoso: La palmera que me acoge no puede ser otra que la mejor del oasis del parque tropical de la estaci?n de Atocha, lugar de encuentro entre veteranos y reclutas, donde este camello es testigo de presentaciones; cuadra de caballos de hierro que me acercan a orillas frente a mi querida y recordada Africa; la m?s grande; la m?s frondosa; la de envidiable y tupida sombra; la de los m?s excelentes d?tiles acariciados por los cielos, el Sol, la Luna y las estrellas; la de fina arena de siroco, lecho donde duermen mis recuerdos y mis sue?os, y que recoge los torrentes de l?grimas de mis nostalgias del desierto... Duerme tranquilo, loco celoso. Mis plat?nicos y fogosos amores por Siroquina me esperan impacientes en las orillas del r?o Tajo. Un beso en los morros. Siroqu?n.