Es una gran alegr?a para m? comprobar que amigos de la infancia de mi amo me aprecian de verdad. Todav?a los recuerdo corriendo por las dunas detr?s de nadie, cosa que jam?s entend?. Cuando yo corr?a por ellas, siempre era detr?s de alguna vecinita de palmera que llevaba el rabo levantado. A m?s de una pill?, y no contra su voluntad, sino contra una palmera. Pero no era f?cil siempre, pues, algunas veces, en plena faena aparec?a mi amo con sus compinches Juan Ma??, M?ximo Carmona, Roberto y algunos m?s dando escandalosos gritos cuando m?s concentrado estabamos. La camellita sal?a desbocada y yo quedaba con la herramienta sobre la arena. Estos secuaces que he citado antes, me hicieron m?s trastadas. Una noche oscura me llevaron con ellos hacia las palmeras, dici?ndome que iban a comer y que a m? me ten?an preparado un saco de asfalfa fresca y agua de Altas?a. Resulta que todo fue muy distinto: agua tontona para todos. Sin ver ni saber lo que yo beb?a, cada vez notaba que me hac?a m?s valiente que otros camellos, as? que beb? como ellos. Pronto se me pusieron mis grandes ojos como lejanas luces de candil, las orejas colgando, el rabo tan mustio que parec?a una plomada de los alba?iles, el est?mago centrifugando y el tubo de escape disparando a discreci?n como una MG. As? estaban ellos tambi?n, y as? emprendimos el camino de regreso dando tropezones, y todos a cuatro patas, ?que verg?enza! Otra vez intentaron gasearme haci?ndome fumar Celtas, pero bien me defend? dando rabazos a diestro y siniestro. Otra vez me dieron a comer una sopa que a ellos les daban, pero, cuando me la tom? toda, hice un gran estornudo y les lav? la cara a todos, que falta les hac?a. En otra ocasi?n me chamuscaron el rabo con un soplete, alegando que no hab?a pelucas para los camellos. Otro d?a me aparejaron con el burro de la cuba de un nativo; cuando me levant?, el burro se qued? con las patas colgadas, pataleando y rebuznando a rebuzno pelado acord?ndose de toda nuestra familia. As?, trastada tras trastada, pas? algunos meses. Tambi?n debo reconocer que me trataron bien la mayor?a de las veces, d?ndome cari?o, buenas asfalfa de Valladolid y placenteros paseos dialogando por el desierto. Pero ahora mi amo no me deja un rato de descanso. Tiene una br?jula tan loca como ?l, siempre desorientada hacia todas partes buscando a sus cong?neres saharianos. Cosas del siroco y de la edad. Ya anda mi amo cerca husmeando lo que hago, as? que os dejo. Otro d?a os cuento m?s, porque esto va por cap?tulos, y hay m?s que granos de arena. Otro beso en los morros. Siroqu?n
?Ay, ay! Eso te hac?an esos malvados, pobre hijo mio.. Pues que se vayan enterando, ir? a la sociedad protectora de animales, y ya veras hijo mio, como te tratan mejor con alfalfa y frijoles frescos todos los d?as, cama mullida y paseillos por la tarde. Un besito en tus morritos.
Para mi tio-abuelo Hay siroquin siroquin que vida tan ajetreada te ha dado tu amo tantos kms y alimentado solo con pi?as casta?eras, no hay derecho que te trate asi,yo he estado descansando con una dieta variada y equilibrada reponiendo fuerzas para abrazarnos en Toledo Un fuerte abrazo abuelito
Siroquin presidente Siroquin presidente Siroquin presidente