Conociendo a nuestro buen Juan Piqueras, entiendo que su decisión es meditada, acertada y merecida. Tienes que descansar, aunque sin alejarte. Sabe que no nos puede dejar demasiado solos. Su "Cartilla Sahariana" parece tener cumplimentada su última hoja de esta segunda Mili, pero creo que pasa a "General en la Reserva" Así las cosas, se va pero está. Solamente se quita el uniforme. Seguro que seguiremos contando con su compañía, consejo y ayuda inestimable. No podrá desligarse, así por las buenas, del fuerte siroco que sopla en la hija de su genialidad: la página de los Veteranos del Sáhara. Cuando se producían los deseados licenciamientos en nuestra Mili, otros tomaban el relevo. Los pelusos, reclutas, padres y abuelos tenemos la obligación y la orden moral de continuar y emular la brillante y ejemplar labor de Juan Piqueras. Cuando algo hagamos mal, contaremos con nuestro "General en la Reserva" que nos pondrá en orden, como debe ser. El padre de la página nunca dejará de serlo, aunque lo hayamos liberado de los "trabajos mecánicos" Con voluntad e interés por parte de todos, mi opinión es que este ejército de veteranos puede ser capaz de seguir patrullando con éxito por nostalgias y recuerdos, como permanente homenaje a Juan Piqueras y todos los compañeros. Un abrazo para Juan Piqueras y otro para la tropa. Julio Muñoz
Que grande eres Julio y con que sabidur?a y saber estar eres capaz de definir a nuestro Jefe y a la situaci?n que actualmente est? pasado, totalmente l?gica. Se merece algo mas que un descanso En tu escrito lo dices todo, nada se puede a?adir. Estoy lejos, pero no es un impedimento para ponerme a disposici?n de todos y con mi granito de arena hacer que la duna madre siga avanzando por nuestro querido desierto de amistad y compa?erismo. Un abrazo Juan Piqueras Gracias Julio por tus bonitas palabras Diego Padr?n/Smara75
Te recuerdo una canci?n, amigo Diego. No me quieras tanto..., creo que dice en el estribillo. No soy grande, 1,70 cuando me tallaron. Pero como te refieres a la verdadera grandeza, a la que debe aspirar el ser humano, puedo decirte que la Suerte Mulana me coloc? en mi juventud militar en un lugar priviliegiado para estar entre los verdaderamente grandes. As? empec? en Septiembre del 68 en el B.I.R., cuando me destinaron a la 2? C?a., la de los analfabetos, conviviendo durante casi tres meses con un crisol de compa?eros que eran oro en polvo. All? me enriqueci? quien m?s ayuda necesitaba. Y puedes estar seguro que no hay mejor alimento para el alma. Escrib? y le? infinidad de cartas personales, al igual que hac?an otros compa?eros. Los escuch?, me escucharon, compartimos sentimientos cuando, por azar, la vida nos uni? en nuestra distancia y soledad. Me encontr? con el ser humano en estado puro, con los mismos ropajes y, en definitiva, con un mutuo cari?o que continu? entre nosotros el resto de la Mili, adquiriendo especial relieve en esta p?gina que patrullamos con verdadero fervor. Y ahora esta perdurable grandeza es nuestra uni?n ?Qu? m?s podemos pedir? Muchas gracias por tus amables palabras y un abrazo, Julio Mu?oz