EDICIÓN IMPRESA - África UNA INFAMIA JAVIER REVERTE Periodista y escritor Llegar a El Aaiún por carretera, siguiendo la línea de la ribera del mar, supone un largo y fatigoso viaje. El desierto corre a tu izquierda, impregnado de una capa de vapor o de polvo que apenas te deja ver las formas borrosas de las lejanas montañas. A la derecha, el brioso Atlántico se abalanza sobre los acantilados como si tuviera ganas de comerse la piedra. A veces, los cadáveres de cargueros naufragados pintan las arenas de las orillas con el patetismo de sus armaduras comidas por el óxido. Estremece la visión de esta costa. El paisaje humano también es singular. Los nombres empiezan a sonar en tus oídos rescatados del pasado: el vigoroso Tan Tan, el bello Sidi Ifni, la luminosa Tarfaya (que antes fue Cabo Juby) y, al fin, El Aaiún. Suenan a historia antigua de la España colonial. Pero en El Aaiún, ese sonido adquiere una escala emotiva. Porque la gente, en cuanto descubre tu origen, te habla en español, te muestra con orgullo que conoce tu lengua, te afirma sin decirlo que, para ellos, los saharuis, el idioma es una seña de identidad nacional que les diferencia de los marroquíes. El acento es a menudo canario y asoman modos de expresión del argot de los años cincuenta y sesenta. Los niños juegan a pídola y al moscardón, y las niñas al tejo y a la comba, igual que en los barrios de las ciudadees españolas de la postguerra. En el Aaiún, como en los campamentos de refugiados de Tinduf, hay aromas españoles. Y sin embargo, los sucesivos gobiernos de nuestro país -franquistas, socialistas, populares y otra vez socialitas- no han querido respirarlos. Y han dado la espalda a las resoluciones de la ONU y a la justicia internacional, olvidando a un pueblo con el que tienen una deuda histórica, mientras corren a besar las babuchas al rey-tirano de turno que se sienta en el trono de Rabat. La posición oficial de España en el Sahara no es una tradición política; es una infamia. Y eso lo sabemos igual los ciudadanos de izquierdas o de derechas de nuestro país. -
Hola a todos: La descripci?n de su viaje por carretera a El Aaiun garantizar?a al Sr. Reverte una calificaci?n de aptitud en el programa acad?mico ?Espa?ol 1-A? de cualquier universidad estadounidense. Hay qu? ver que substantivos, qu? verbos, qu? adjetivos tan pintorescos usa el Sr. Reverte! Aparentemente, los saharauis han progresado mucho con el idioma espa?ol en los ?ltimos a?os; cuando yo estuve en el Sahara, la verdad es que no hablaban mucho?claro que quiz? se debiera a que entonces no se sent?an con humor para hablarlo. En cuanto a los ?aromas espa?oles?-- al menos en El Aaiun y, seg?n el Sr. Reverte, en ?los campamentos de refugiados de Tinduf?-- el progreso resulta ya m?s evidente. (Ya se sabe, de todo el Mundo Hispano, los cubanos son los que mejor han sabido preservar nuestros aromas culinarios.) Por mi parte, el ?nico aroma que recuerdo es el de los huevos fritos con chorizo que nos vend?a un tabernero nativo en Villa Cisneros; el plato conten?a grasa suficiente como para lubricar las m?quinas de una fragata, o dos. Respecto a resoluciones de la ONU, deudas hist?ricas, tradiciones pol?ticas y posiciones de los distintos gobiernos espa?oles, ya me expres? en otro lugar de la p?gina de Juan Piqueras. Un abrazo, Jos?-F?lix