Estimados amigos: Resultó que cuando llegué a Guadalajara venía de Cáceres. Aún me encontraba entre los compañeros de aquel encuentro. Los mejores sueños son los que evocamos cuando estamos bien despiertos. Nos ocurrirá ahora con el recién celebrado. Buena y sana medicina nos hemos aplicado y recetado unos a otros para mantener en forma nuestros retoñados sentimientos. Que sencillo es ser feliz cuando todos queremos serlo, teniendo, además, motivos más que suficientes para ello, como nuestro vínculo militar. En una desierto donde apenas crecía una raquitica planta, florecían entre nosotros los más apreciados valores de la persona. A nuestra edad, la noria de nuestra vida hace subir sus cangilones llenos de recuerdos y nostalgias que, al bajar, derraman con generosidad esa fresca brisa que sentimos al abrazo del compañero sahariano que acude a saludarnos. Han sido estos días plenos de emociones y alegrías en cascada, como era de esperar. Con la voluntad y la ilusión desbordadas por todos los saharianos y SAHARIANAS, (que ya lo son y bien contentas), guardaremos un grato recuerdo, al mismo tiempo que el gran deseo de celebrar el próximo encuentro. Deseo destacar también mi alegria por la presencia de nuestro buen amigo Cipriano de Pablos y señora. Así pudimos comprobar que iba mejorando a paso ligero, como es nuestro mayor deseo. Muchas gracias a todos los saharianos y todas las saharianas por vuestra compañía. Un fuerte abrazo, Julio Muñoz
Avisos
Vaciar todo
Libro Diario
1
Respuestas
1
Usuarios
0
Reactions
29
Visitas
31/10/2005 10:12 pm