En mi RELATO nº 13, de esta web, “El Sahara, un desierto en mi vida”, escribo, entre otras cosas lo siguiente: “Entre las muchas gestiones que realicé para conseguir poder vivir con mi familia, hay una que a modo de ejemplo cuento. Entre los soldados, muchos eran casados y con hijos. Situaciones mas o menos parecidas a la mía. Yo entendía que era una injusticia, por ese servicio militar que nunca llegué a entender del todo (gracias que hoy ha desaparecido), tener a esos matrimonios separados y en muchos casos con unos importantes problemas económicos añadidos. En mis ratos libres redacté y envié una detallada y razonada carta al entonces Presidentes de las Cortes Españolas, Rodríguez de Valcárcel. Tuve la alegría de recibir contestación. Daba la razón a mis razonamientos. No solo eso, me aseguró que personalmente se encargaría de estudiar y solucionar ese grave problema. Al cabo de un año, o algo más se promulgó una Ley o un Decreto, no recuerdo bien, donde se permitía, a los soldados casados solicitar el destino lo más próximo a su residencia familiar. Fue para mi una enorme satisfacción conocer esta disposición pues, aunque en mi caso ya no era de aplicación, si podían beneficiarse multitud de jóvenes en un futuro. Aquella carta había dado sus frutos.” Como es lógico, antes de enviar esta carta, estudié con detenimiento la legislación referente a la prestación del Servicio Militar Obligatorio y recuerdo que contemplaba las situaciones en las que el futuro soldado mantenía económicamente a la familia. Si era suficiente o no esta legislación, según mi parecer era insuficiente. La prueba fue el cambio que se produjo, hasta la supresión total del Servicio Militar Obligatorio. Saludos, Román
Rom?n: Una vez m?s muestras en tu persona el gran sentimiento que tienes hacia el pr?jimo. Desear?a que todos aprendi?semos un poco de estos ejemplos. Gracias Rom?n. Un cordial saludo. Josep Sol?-Jefatura de Artiller?a-Aai?n 61/62
Josep, gracias pero inmerecido. Yo creo que el sentimiento de amistad adquirido en el Sahara viene precisamente de eso que tu destacas y que sentimos todos. Lo pasamos mal y comprend?amos lo mal que nuestros amigos y compa?eros lo estaban pasando. Era f?cil ponernos en la situaci?n de los dem?s. Si te pones en su situaci?n, cualquier cosa que puedas hacer por mejorar esa situaci?n, te produce una enorme satisfacci?n. Yo as? lo sent?, cuando me enter? de esa disposici?n que favorec?a a los soldados casados. En situaciones de conflictos las cosas tienen otras prioridades, pero en tiempos de paz lo l?gico es facilitar el cumplimiento de nuestras obligaciones. Un abrazo, Rom?n
A preciado Rom?n:Puedes estar seguro que tu carta influy? much?simo en la toma de decisiones posteriores.La prueba la tienes en la contestaci?n del Sr. Rodr?guez de Valc?rcel. Muchas veces,por falta de preparaci?n o por ciertos temores infundados,no se conocian situaciones que de haberse sabido se hubiesen podido paliar. Te felicito,una vez m?s ,por tu forma,siempre respetuosa de presentar los temas. Un abrazo
Efectivamente, mi coronel: la timidez, los respetos humanos, el desconocimiento, incluso la disciplina militar, mal entendida, influ?an en nosotros a la hora de manifestar nuestros problemas. Con los a?os esas cosas se van superando e indudablemente con la experiencia entre otras cosas de nuestro servicio militar. Recuerdo, en una ocasi?n, que entr? como cartero en los servicios de informaci?n del Ejercito en el Aai?n. Un comandante not? la timidez que yo en esos momentos sufr?a. Me pregunt? mi nombre, mi profesi?n, etc. y me dio muy buenos consejos para desenvolverme con una mayor confianza en mi mismo. Sus consejos me fueron muy ?tiles en aquellos momentos y a lo largo de toda mi vida. Un cordial saludo, Rom?n