A Don José Guasch Cañas Mi Coronel-Capitán, son pocos los mandos que hasta la fecha han tenido la osadía de compartir página, además de mesa y mantel, con estos locos asirocados que pasados cuarenta años aún se atreven a rememorar aquel tiempo de juventud que transcurrió en tierras saharianas. Por eso tenemos que cuidar a los que asomen a la misma, respetando sus opiniones como las de cualquier otro veterano, aunque es cierto que sus vivencias lo son desde otra perspectiva distinta, ellos estaban desarrollando un trabajo de manera libre y voluntaria y los que estábamos bajo su mando lo hacíamos obligados. Como en cualquier otro colectivo, en este concurrían gente de toda clase y condición, tanto en los mandos como en la tropa a su cargo. Los había justos, ecuánimes y respetuosos a la hora de tratar a sus subordinados y otros que en cambio que con su aptitud, tirana y prepotente, se merecían el mayor de los desprecios. Significativo es que los casos de maltrato fueran protagonizados por los propios compañeros que ostentaban el cargo de auxiliares e instructores (afortunadamente eran la excepción), aquel que es servil con su superior y tirano con su subordinado, es el mayor de los canallas. También es cierto que su proximidad en el trato les hacia granjearse más enemistades que los Oficiales de la Unidad, toda vez que estos no pasaban las 24 horas del día junto a los reclutas y además tenían que hacer cumplir las órdenes recibidas. Me puedo considerar un afortunado por los mandos que me tocaron en suerte, primero en el BIR y posteriormente en el Grupo de Intendencia y el paso de los años me ha permitido olvidar algún incidente desagradable, que también lo hubo. Por todo ello y desde la autoridad que me confiere el haber estado bajo sus órdenes en el pasado, le ruego, ya que no puedo ordenárselo, que permanezca junto a estos viejos soldados que todavía necesitan de su consejo y amistad. Siempre a sus órdenes, reciba un fuerte abrazo.
en los 20 meses que pas? en el ejercito, no puedo recordar ning?n hecho de maltrato f?sico o moral hacia mi persona; fueron momentos duros en los cuerpos especiales, mucha disciplina que forj? mi personalidad, pero solo eso, disciplina y no degradaci?n a mi persona en particular. Siempre recordar? con a?oranza los meses vividos en el ej?rcito, el compa?erismo y la aventura.