Muchas gracias D. José G., por ofrecerme su correo, en algún momento lo necesitaré. A nuestro amigo Emilio Madroñal, quiero agradecerle sus abundantes pero escuetas intervenciones, porque sus propuestas de temas, dan para mucho. Emilio, en cuanto que no imaginábamos estos reencuentros, efectivamente, no nos podíamos imaginar estos medios de comunicación, y el gran interés que despierta esta hermandad, personalmente, cuando me licencié tenía pendiente la despedida definitiva de Compañeros y Jefes de mi cuartel, porque vine de vacaciones a última hora, y pese que tuve y saqué el billete de vuelta de Iberia, para asegurar la fecha, no me hizo falta y lo anulé, el Capitán me escribió a casa como a otros compañeros, comunicando la autorización de la Superioridad de quedarnos en casa y no volver, (pues sería sólo para un mes, aunque sería inolvidable, esos días, pero así, fue) no dándonos opción de volver voluntariamente, también el capitán en ese escrito nos daba os instrucciones, para la devolución de la ropa en nuestro poder y nos informó sobre la Cartilla Militar (Blanca) nos la enviarían por correo. Por tanto, no me traje direcciones de compañeros, solo de algunos que ya tenía recabadas con anterioridad a la licencia, aunque estuve en contacto con mis compañeros de reemplazo que volvieron pasando por Madrid a la península, recibiéndolos en Barajas. Creo que por todo lo anterior, han sido muchas las noches de sueños, de vuelta a El Aaiún, unas veces para volver hacer la mili por errores administrativos (parece que faltaba algún sello con fecha de la licencia, pero por buena voluntad en Madrid, me pasaron las revistas correspondientes). Cuando me jubile y tenga tiempo, trataré de informarme de la incidencia, pues en su momento, me preocupó mucho, porque lógicamente me pusieron pegas, y yo explicaba que la cartilla me la habían enviado por correo y yo no sabía porqué ni me decían cómo arreglar o subsanar la incidencia y no era el momento ni había condiciones para que yo hiciera una reclamación ante quién correspondiera y me quedara tranquilo, cada vez que pasaba la revista, iba con preocupación. Independientemente de los incidentes he tenido la suerte que por la brillante idea de mi amigo Enrique O. domiciliado en Valencia, a partir de una grabación completa de una retreta con el listado de nombres y apellidos, así como servicios, en una cinta en casete de un listado de retreta se pudo buscar números de teléfonos y ponernos muchos en contactos de nuestro cuartel, por lo que tengo la ocasión de seguir relacionándome así con ellos, y gracias a la gran labor de nuestro común amigo Juan Piqueras con la gran familia de ésta página. Como conclusión después de licenciarme, siempre he tenido muy presente y mi Servicio Militar, por supuesto en el Sahara. Gracias, Emilio M., por tocarme las fibras, recibe un abrazo para ti y esposa. Y afectuosos saludos para todos.
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23/06/2012 11:58 am