A estas horas de la noche, mi nómada está durmiendo al sueño. Ronca como el “tubo de escape” de un camello viejo. Tiene la gorra atornillada, contemplando el paisaje de sus párpados por dentro. ¿Qué estará soñando? ¿Qué estará viviendo? ¿Qué querrá vivir? ¿Qué querrá tener? ¿Qué querrá olvidar? ¿Qué querrá decir? ¿Qué estará tramando? Hoy es un día mágico. La negra noche del desierto avanza lentamente, mientras el tiempo aún anda a gatas hacia el amanecer. Y mi nómada despertó..., y esperó. La indecisa claridad del crepúsculo atenazaba su decisión, y se detuvo. Pensó y saltó de la litera cuando el Sol se había quitado su pijama de colores. Las dunas sonríen secándose sus lágrimas del amanecer, el suave siroco acaricia dulcemente las talhas, las coquetas palmeras se peinan mientras acicalan los collares de sus frutos....Hay que partir para colmar ilusiones y esperanzas. Empezamos nuestro camino dirigiéndonos hacia los camellos que nos esperan con su preciada carga. Nuestra ruta es larga, pero... ¿hay algo más bello que la sonrisa de un niño? Un abrazo del camello Siroquín.
Siroqu?n, como me alegran tus escritos, los echaba de menos, ?te hab?as perdido en el desierto? Lo bueno es que ya est?s con nosotros, como el a?o nuevo. Bienvenido seas.
SIROQU?N!!!! Te das cuenta como hacia falta tu compa??a.
Que emoci?n tan grande ver como Siroqu?n se expresa. Es tan importante este camelido que no me resisto en preguntarle ?Cuantas aventuras has tenido por la Sahia la Roja y a que te dedicaba en sus tiempos jovenes?