Sobre el relato de nuestro compañero Albert Marín, se me vienen a la mente las siguientes consideraciones: La primera y ya la he escrito en otras ocasiones, es que lo que peor para mi del servicio militar era tener que convivir con las borracheras de mis compañeros. Siempre me ha costado mucho aguantar a los borrachos y en el Sahara, por una serie de motivos: bebidas baratas, aislamiento, falta de otras actividades lúdicas, etc. tuve que hacer un esfuerzo importante en este aspecto. Como mi convivencia era con la tropa, pues las borracheras que conocí fueron de tropa y en algún caso aislado, de algún suboficial. Por suerte para mi, nunca tuve que soportar un caso como el que nos cuenta nuestro compañero Albert. En mi caso ocurrió todo lo contrario, todos los jefes, oficiales y casi todos los suboficiales, se comportaron como auténticos profesionales. La segunda, es que esta convivencia supuso una vacuna contra esta costumbre. Para alcanzar un buen grado de euforia o todo lo contrario, un grado de tristeza, nunca he tenido que recurrir a suministros externos, ni por vía bucal, ni por otras vías. Así considero que, en todo momento, actúo más conforme a mis propios deseos. No se como decirlo, me da la impresión que soy más responsable de mis actos y eso me satisface enormemente. La tercera es que, lo que nos cuenta Albert, por desgracia se da en otras actividades de la vida social. Lo que, en absoluto lo justifica. Yo he conocido conductas de este tipo, por ejemplo en el campo laboral. El estado de derecho, al que afortunadamente pretendemos ir, nos ofrece unas posibilidades de defensa, ante estos hechos, que en tiempos pasados eran mucho más complicados ejercer. La cuarta, es considerar la sensación de malestar que esta malas costumbre producen en los buenos profesionales, que en ocasiones también se pueden encontrar en situaciones de difícil lucha contra estas actitudes. Y, la quinta y por ser la última, quiero ser positivo, con estas experiencias aprendimos a convivir y a vivir. Aprendimos a valorar lo bueno y lo malo. Aprendimos a buscar, para nosotros y para nuestros hijos, una convivencia mejor. Saludos cordiales, Román
Roman no pongo en duda el relato del compa?ero Albert Marin, pero si hay que tener en cuenta en que situacion y circunstancia se encontraba ese oficial.Puede que estubiese forzoso, puede que castigado o vete a saber. De todos modos fu? un caso aislado. En mis a?os en el Sahara he conocido de muchos casos, que aunque no se llegara a este extremo, si eran parecidos. Un sasludo.
Mi estimado Roman me quedo solo con la "quinta" que parece ser la conclusi?n que sacas queriendo ser positivo pero fijate si aprendimos que hoy en dia uno de los principales problemas de la mayoria de Ayuntamientos de Espa?a es el tema del "botellon" y esta ma?ana acabo de escuchar que en la Universidad de Santiago quieren tomar medidas contra las "novatadas" que no dejan de ser un maltrato jerarquizado y han pasado 36 a?os, por lo menos para mi. Saludos.
Bueno, en alg?n Encuentro de Saharianos, y tal vez en esta p?gina tambi?n, he o?do comentar lo de los cubatas con colonia,en los casos extremos en que la cantina hab?a agotado existencias o se negaba a servir mas alcohol a quien tanto depend?a de ella. El peligro del alcohol. Antes y ahora. En el d?a 21 de Abril de 1997, en el cuartel de Candanch?, el sargento Juan Carlos Miravete, en estado de embriaguez, (y llevaba ebrio toda la tarde)mat? de un disparo en el pecho al soldado Samuel Ferrer, tras haber sido provocado por el sargento repetidamente. El relato que hace Albert no es mas que otro de esos incidentes que pueden acabar sin que suceda nada grave, o que suceda lo peor, como e caso real que recuerdo por una circuntancia personal.
Pedro, ?por qu? vamos a poner en duda el relato de un compa?ero, cuando en la vida social actual vemos casos semejantes? Lo que est? claro es que nuestra misi?n no es juzgar al autor de este comportamiento. Aunque el hecho en si sea tan negativo. Pepe, tocas dos lacras actuales de nuestra juventud. El botell?n y las novatadas. Las novatadas siempre me han parecido una cobard?a incre?ble. M?xime, entre compa?eros, que han padecido momentos similares. Tu conoces bien la crueldad que tienen, en algunos casos. Ya sabes que las de Intendencia ten?an fama. Y, el botell?n, tenemos que luchar contra ?l. Vuelvo a lo positivo. Este verano asist?, acompa?ado por dos de mis hijos, a las JMJ de Madrid. Unos dos millones de j?venes, de todo el mundo, disfrutando alegres y con un comportamiento ejemplar, de su juventud. Hay lugar para la esperanza. Un abrazo, Rom?n
No hay que darle muchas vueltas al tema, el capitan celebre tenia un problema, el alcohol. Posiblemente este hombre sin la bebida seria otra persona muy distinta. Creo que tengo alguna experiencia en este tema porque yo lo sufri en mis carnes y puedo asegurar que el personaje que a mi me toco sufrir era excepcional cuando estaba sobrio y un canalla cuando habia bebido
Mi estimado Roman, que el alcohol y otros muchos vicios que existieron y existen, son una lacra social, creo que estamos todos conforme en ello pero aquello era muy"especial" por las razones que tu expone de precios baratos y otras muchas cosas para mi la principal virtud del relato de Albert, es de que trata un tema que casi todos pasamos de "puntillas" y el lo refleja todo muy bien y no dejando translucir, rencor alguno. Esta claro que el alcohol transfoma las personalidades pero se me ha olvidado preguntarle: ?Como era el Capitan cuando no estaba bebido?
Pepe, a tu pregunta me viene, nuevamente, un recuerdo a mi cabeza. Conoc?, hace muchos a?os, a un simp?tico personaje. Era, como te digo, muy simp?tico. Aparentemente muy amable, cordial, acogedor, amigo de sus amigos...pero, ten?a un defecto. Defecto que todos conoc?amos, pero que ninguno supon?a que le llevara a donde le llev?. Efectivamente, era el alcohol. Econ?micamente su situaci?n fue empeorando. Pero familiarmente la cosa fue mucho peor. Tanto que, en una discusi?n familiar, su esposa se cay? por las escaleras de su casa y consecuencia de complicaciones posteriores, falleci?. Un hijo muri?, en el extranjero, en circunstancias poco conocidas. Otro, con problemas con las drogas, sigui? una vida lastimosa. El personaje en cuesti?n, termin? muriendo v?ctima de sus abusos en el consumo del alcohol. Esto, que te cuento, son recuerdos lejanos, pero creo que por desgracia muchos nos puede venir a la mente recuerdos parecidos. La falta de control, sobre nosotros mismos, nos puede llevar a situaciones complicadas. En una reuni?n de amigos, el famoso capit?n, podr?a ser un amable contertulio, pero luego, en la soledad y ante la copa... Pienso que a estas situaciones no se llega de improvisto. Son peque?as ca?das que, poco a poco, nos llevan a un pozo sin fondo. ?Y los paganos?, esos pobres inocentes, que por cosas de la vida, nos tienen que soportar. En la actualidad, cada d?a, nos estremecemos antes las v?ctimas de lo que ahora se llama violencia de genero. ?Pero que hay detr?s de cada una de esas historias de tan tr?gicas consecuencias? Saludos, Rom?n
Hola amigos , yo , personalmente ,creo todo lo que cuenta el compa?ero Alber ,yo ,a mas de un oficial los vi bien bebidos unas cuantas veces ,en el relato n? 72 , tengo un punto muy claro que ami me paso , con otro capitan , y conoci alguno mas asi . Tambien conoci a muchos que eran buenos profesionales . Saludos . J A .T.