Permitir unas consideraciones en torno a los que se esconden detrás de la “duna madre”. Sí, me refiero a los que no tienen la valentía de dar la cara. Los que “tiran la piedra y esconden la mano”. Los que no tienen personalidad suficiente para refrendar, con sus nombres, las afirmaciones que escriben. Me estoy refiriendo a los que escriben bajo el anonimato. Tradicionalmente, los que escriben anónimos, están socialmente muy mal vistos. Son aún peor considerados que los chivatos. Pero yo siempre me he preguntado, ¿qué hay detrás de una personalidad de este tipo? Puede ser: ¿Falta de seguridad en si mismo y en sus convicciones? ¿Inmadurez? ¿Complejos no superados? ¿Querer jugar con ventaja? ¿Cobardía?.... Posiblemente algo de todo. Sin embargo, las personas que “dan la cara”, merecen nuestra admiración y respeto. Se podrán equivocar, o no, pero lo hacen respondiendo de sus actos y afirmaciones. Tienen la madurez suficiente para expresar unas ideas y responder de ellas. Posiblemente, el hecho de dar la cara, les producirá tener un mayor cuidado en las cosas que dicen y en como las dicen. En definitiva, serán mucho más responsables y por supuesto, valientes. Los primeros, dan pena. Los segundos, producen admiración. Saludos cordiales, Román
ROMAN estoy de acuerdo contigo hay quien va de cara hay quien solo escrive para hacer la pelota, pero yo prefiero con mucho que se equivoque al que va de cara.